miércoles, 23 de julio de 2014

El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha


EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA
Las peregrinas fantasías de un pobre loco que, acompañado de su rudo y fiel escudero, sale al mundo en busca de aventuras, el fino humor que tiñe todas las aventuras y sobre todo la humanidad que emana de los dos personajes inmortales de Miguel de Cervantes y Saavedra, hacen del Quijote una de las obras maestras de la literatura universal.
Intención de la Novela
Al escribir el Quijote, Cervantes se proponía ridiculizar los libros de caballería, que gozaban de una enorme popularidad en la época. «No ha sido otro mi deseo - declara el autor en el último capítulo- que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballería.» En efecto, toda la obra constituye una parodia de la literatura caballeresca. La escena en la que el héroe se hace armar caballero en una venta que él imaginaba castillo; el realizar sus proezas en nombre de una dama que es una simple moza campesina, de la cual, sin embargo, habla como si fuese una gran princesa; la rica ganancia del yelmo de Mambrino, en realidad una bacía de barbero; el intento de luchar contra leones, del mismo modo que tantos caballeros andantes lo hicieron con fieras reales o fabulosas; o la ridícula penitencia en Sierra Morena, son algunos ejemplos de la caricaturización de los libros de caballería en el Quijote.
Argumento de la obra
La acción principal de la novela gira en torno a tres salidas que el protagonista hace por tierras de La Mancha, Aragón y Cataluña. Las dos primeras se narran en la primera parte, publicada en Madrid en enero de
1605 con el título de El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de La Mancha, y la tercera en la segunda parte, que vería la luz en 1615.
El hidalgo Alonso Quijano, llamado por sus vecinos el Bueno, enloquece leyendo libros de caballero andante, bajo el nombre de don Quijote de La Mancha y lanzarse a la aventura a cumplir con su ideal: reparar injusticias, proteger a los débiles, destruir el mal y merecer por sus proezas a su dama, Dulcinea del Toboso (en realidad la fregona Aldonza Lorenzo, idealizada por él y que no aparece en toda la novela).
Con unas armas anticuadas y un viejo caballo - Rocinante- hace su primera salida y llega a una venta que él imagina castillo, donde se hace armar caballero por el ventero. En una de sus primeras empresas es brutalmente golpeado por unos mercaderes y lo recoge malherido un vecino suyo, que lo lleva a su casa, ocasión que aprovechan su sobrina, el cura y el barbero para destruir sus libros y desaparecer su biblioteca. Una vez recuperado, convence a un rudo labrador, Sancho Panza, para que le sirva como escudero y, junto a él, sale a correr nuevas aventuras. Pero siempre sale mal parado: los molinos de viento que él cree gigantes lo derriban, unos arrieros lo apalean, es apedreado por un grupo de delincuentes a los que había dado libertad, etc. Sus amigos, el cura y el barbero, van a buscarlo y lo hallan en Sierra Morena, donde hace penitencia por su dama. Posteriormente, mediante un engaño, lo devuelven a su casa enjaulado.
Don Quijote y Sancho Panza
Los personajes principales de la obra, en torno a los cuales los demás forman el marco, son Don Quijote y Sancho Panza. El primero es un loco, y su locura es la base de la novela, que se inicia cuando aquélla se manifiesta y acaba cuando el protagonista recobra la razón. En la primera parte, don Quijote voltea la realidad que se le ofrece ante los ojos acomodándola a sus fantasías.
La figura de Sancho resulta de vital importancia. Por un lado, sirve para dar pie al diálogo. Las conversaciones entre don Quijote y Sancho son uno de los mayores atractivos de la novela. Por otro lado, es el pretexto para mostrar dos caracteres diferentes, uno al lado del otro. Sancho es una persona simple, ruda y glotona y Don Quijote es la extravagancia personalizada. En la primera parte, Sancho aparece como la persona encargada de hacerle ver a Don Quijote que sus fantasías no son reales, sin embargo, en el transcurso de la novela, Sancho va enloqueciendo y participando en esas fantasías.
Estilo de la obra
Salta a la vista en la narración una diferencia notable entre la primera y la segunda partes. En la primera se introducen algunos relatos ajenos a la
historia de don Quijote y Sancho, que se limitan a escuchar lo que otros personajes dicen. Estos relatos, que ocupan cierta extensión, son el episodio de la pastora Marcela, las novelas cortas El curioso impertinente y la Historia del cautivo, y los amores de Luscinda y de don Fernando y Dorotea. Cervantes se abstiene de añadir relatos que rompan la unidad y don Quijote y Sancho son los únicos protagonistas.
Trascendencia del Quijote
Ya desde la aparición de la primera parte, el éxito del Quijote fue fulminante y no tardaron en surgir numerosas imitaciones, la más famosa fue "El Quijote" de Alfonso Fernández de Avellaneda (1614). Considerada al principio como novela humorística, a partir del Romanticismo se intentó comprender la obra más profundamente, y desde entonces se han sucedido todo tipo de interpretaciones. Don Quijote es, sin duda, un loco, pero esta locura hace de él un modelo de comportamiento, porque en todo momento lucha contra viento y marea por sus elevados ideales: el amor, la justicia y la libertad. Su influencia en la literatura europea fue enorme y, en gran medida, gracias a ella nació la novela realista moderna, en especial por su influjo en los narradores británicos del siglo XVIII, con quienes arranca la gran novela europea.
Estructura de Don Quijote de La Mancha
¿Quién cuenta El Quijote?
En principio, afirma Cervantes, el narrador de El Quijote es un árabe llamado Cide Hamete Benengeli. Decir que Cide Hamete es historiador y que se ha encargado de recoger los verdaderos datos de la vida de Don Quijote es una gran burla por parte de Cervantes, ya que en la
época ser árabe era sinónimo de ser mentiroso.
Cide Hamete Benengeli escribe la historia en árabe y se lee en castellano. Por consiguiente alguién debió traducir el manuscrito original. Ese traductor es un árabe que habla castellano. Este se constituye el segundo narrador, porque a veces dice que el manuscrito de Cide Hamete omite episodios que él si conoce y los cuenta. Hay un tercer narrador que es el editor del texto y que aparece de vez en cuando interviene para aclarar los hechos o para sugerir acciones de la historia que sólo él conoce.
El Equilibrio de El Quijote
Cuando se habló de la aparición de Sancho en la novela, se dijo que Sancho entraba para servir de contrapeso a la presencia de Don Quijote y otorgarle autenticidad. Sancho entra también para equilibrar la versión del mundo que tiene su amo. Al comienzo, Don Quijote, vive en el mundo que siempre a querido, basándose en sus disparatados libros de caballería, sólo se ocupa de buscar aventuras y de llevar un ritmo de vida que corresponda a la imagen que se ha formado de un caballero andante. Sancho, al contrario vive la vida que le ha tocado vivir y esta al pendiente de las banalidades de lo cotidiano, y ante los discursos grandilocuentes de su amo, responde con decires y refranes propios de un mozo de granja de la época.
Sin embargo, a lo largo de la obra los personajes van sufriendo cambios en su personalidad. El lenguaje de Don Quijote se va poblando cada vez más de sentencias populares. Sancho, comienza a cambiar la realidad al igual que Don Quijote desde un principio. Así, mientras la novela avanza los personajes van influyendo uno en el otro. Es lo que se ha denominado la quijotización de Sancho y la sanchificación de Don Quijote.
Otros Personajes de la Obra
En la obra de Cervantes Don Quijote de La Mancha podemos diferenciar otros personajes además de Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza, entre estos están: Sus fieles amigos el barbero Nicolás, el cura Pérez y su sobrina.
También se encuentra a Dulcinea del Toboso, aunque no aparece en ningún capítulo de la obra.
Sin embargo, no podemos mencionar a todos los personajes que intervienen en el Quijote, ya que, son innumerables, pero podemos mencionar también al bachiller Sansón Carrasco, quien logra (disfrazándose del Caballero de la Blanca Luna) que Don Quijote vuelva a su casa y recobre la razón.

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