LA CIUDAD Y LOS PERROS
INTRODUCCIÓN
RESUMEN
El Jaguar es el que sobresale de todos, humilla a sus compañeros y forma junto con la Boa, y el Rulos una asociación secreta conocida como el Círculo. El esclavo es el blanco principal de todos. Su condición sensible y su apariencia desprotegida, no le ayudan en nada.
Las jerarquías entre el alumnado se respiran desde el primer ingreso. Los perros sufren las burlas de los alumnos más avanzados. Un acordeón es pasado a Alberto, pero es sorprendido por el teniente Gamboa. Al preguntar quién es el responsable, es respondido por el cadete Ricardo Arana, el esclavo, quien recibe un castigo.
Ricardo no le ocultaba a su madre el malestar que le provocaba las actitudes de macho de su padre. En efecto, la madre tenía que soportar sus conocidas infidelidades y el constante reclamo de que no educó bien al niño ya que lo considera demasiado amanerado para ser hombrecito. Una noche, Ricardo es despertado por gritos de su madre y al acudir a su cuarto, encontró a su padre golpeándola sin piedad. El niño fue también lesionado.
Alberto ingresa interno al colegio Leoncio Prado. Piensa en el cambió radical que tuvo su madre desde el día que su padre los abandonó. Una mujer solitaria, beata y chantajista pues cómo nunca ve a su hijo, siempre le reclama cuando sale a la calle y por el poco tiempo que pasa con ella. Alberto prefiere estar dentro del colegio que con su aprensiva y desdichada madre.
Teresa; quién tiene 17 años -en esta historia- es invitada por el cadete Ricardo Arana al cine. Teresa vive con su tía quién constantemente le recuerda el enorme favor que le hizo al recogerla cuándo su hermana no la quiso.
Alberto se despide de su madre justo en el momento que llega su padre. El hombre, insiste en ayudar a su ex mujer, pero ella no le perdona sus infidelidades. Alberto se siente en medio de dos personas que quiere, pero cuyos intereses lo confunden. Sale aliviado de la improvisada reunión familiar.
La narración retrocede y el narrador cuenta el terrible trance que significó acercarse a Teresa. Cierto día, el narrador le pide dinero al flaco Higueras y va a la salida de su colegio a esperarla. Un amor escondido busca salida. A Teresa le da gusto la visita.
Los domingos es día de misa. El sacerdote es patriota y habla de los mártires como soldados y del ejercito como el sacerdocio. Prácticamente, todos lo habían visto de noche, por las zonas de tolerancia de la ciudad, paseándose con aliento alcohólico. En el colegio existe una tienda atendida por Paulino en donde se puede conseguir alcohol de contrabando.
La madre de Ricardo Arana le avisa que se ira a vivir con el padre. Ricardo le dice que no quiere y que le pega. La madre le pide paciencia y le recomienda pedir perdón. Ricardo accede a la petición.
El esclavo le pregunta al poeta una y otra vez que paso con el encargo que le pidió en su día de descanso -ir con Teresa y disculparlo-. Alberto le responde que nada. Qué sólo dio el mensaje y se fue. Ricardo pregunta más y Alberto se desespera. Le pide a su amigo que se olvide de las mujeres pues el castigo será aplicado hasta que se descubra al culpable. Lo invita con Paulino a emborracharse. Ricardo no se lleva con nadie pero Alberto le dice que lo protegerá. Sin embargo las crueles bromas contra el esclavo continuaron.
Cava, el amigo del Jaguar es el responsable del robo, esa noche Ricardo lo vio entrar fuera de horas a las oficinas. Ricardo le cuenta a Alberto lo enamorado que está de Teresa y su preocupación por que no le responde sus cartas. Alberto se burla de su amigo y le reitera que es mejor olvidarla y su amistad.
Alberto le platica a Ricardo que ingresó al colegio por una decepción amorosa y para enderezar la tradición familiar.
El teniente Huarina era el único que no inspiraba nada de respeto. Su aspecto caricaturesco y tono de voz no imponían ningún orden. Fue el elegido por el cadete Ricardo Arana para una audiencia privada. Arana se encuentra desesperado; el pobre esclavo lleva más de un mes enclaustrado y sin noticias de Teresa a quien, por maldita mala suerte, no pudo ver en su primera cita. Arana sabe algo acerca del vidrio que se rompió la noche del robo. El teniente, finalmente más astuto que el muchacho, le saca el nombre del sospechoso: Cava. Arana tiene miedo y pide discreción. El teniente, pensando en sacar provecho de la situación, lo despreocupa. De regreso, Arana se suma a una lectura más del poeta. Los escritos de Alberto, de alto contenido erótico, entusiasma a los cadetes. Una vez solo, Alberto pensaba en Teresa y en las dos cartas de ella que había recibido. Piensa en el esclavo y en su rotunda negativa de escribir para él una carta para su amada. Ricardo se mantenía fiel a su amistad a pesar de que Alberto, a todo mundo le había escrito cartas más de una vez. Alberto comenzó a defender al esclavo de las burlas de los demás. Pero cuando estaban solos, se volvía cínico e hiriente contra su amigo. Al salir Alberto de su sección, lee en la orden del día que la consignación había sido levantada. Al reunirse con el grupo escucha que Arróspide, otro interno, habla de un soplón que ha delatado a Cava pues éste se encuentra encerrado. Todos se encuentran ahí salvo el esclavo, quien salió con permiso especial pues dijo que su madre estaba enferma. Alberto sospecha que Ricardo se dirigió a casa de Teresa pues no podía dejar de pensar en ella. El esclavo fue el soplón. Alberto tiene que ir donde Teresa. Investiga quienes son los imaginariasde la noche y bajo su complicidad se fuga. Llega a casa de Teresa y ella lo recibe como si nada. Alberto pregunta por el esclavo. Teresa pregunta a su vez quién es el esclavo. Alberto le dice que Ricardo Arana, el vecino de Teresa que siempre saludaba pero solo una vez platicaron. -aquel que la invitó al cine y no llegó-. Teresa le dice que se encuentra sola. Alberto le confiesa que Ricardo, y él, están enamorados de ella.
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